La depresión es una enfermedad incluida dentro del grupo de los trastornos de humor; la misma se manifiesta por sentimientos de tristeza y minusvalía, que están presentes la mayoría del tiempo, por un período mínimo de dos semanas, los cuales se acompañan de cambios en otros aspectos de psicológicos, como problemas con el sueño, problemas con la alimentación, desatención, desinterés por las actividades, y pérdida de la reacción emocional normal ante estímulos.
Para los psiquiatras, existen varios grados de alteraciones del humor que pueden manifestarse con tristeza. El ánimo deprimido, la ansiedad, el trastorno bipolar y la depresión mayor forman parte de esta clasificación. A su vez, la depresión puede ser resultado de condiciones negativas y estresantes del entorno, tales como enfermedad, perdida de un ser querido, desempleo, rupturas amorosas, en cuyo caso la depresión es consecuencia de una respuesta adaptativa ineficaz ante tales circunstancias.
Otras veces, la depresión puede aparecer sin ninguna causa evidente que explique el por qué de la tristeza, en este caso, hablamos de una depresión endógena.
Causas de la depresión endógena
La depresión endógena se presenta sin razones externas que la justifiquen y persiste aun cuando el entorno de la persona sea positivo. Su causa se atribuye a alteraciones en los procesos neuroquímicos del cerebro que controlan el humor y regulan las respuestas emocionales, donde intervienen sustancias llamadas neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina. Por lo general hay un desequilibrio en los niveles de estas sustancias que se traduce en síntomas depresivos.
La alteración en estos neurotransmisores puede ser originada a consecuencia de otras enfermedades o condiciones, ya sean cuadros que afecten al cerebro en primer lugar, o que se produzcan en otra parte del cuerpo y tengan el potencial de afectar todo el organismo, incluyendo el sistema nervioso. Los tumores del sistema nervioso, enfermedades metabólicas como la diabetes, las enfermedades reumáticas como la fibromialgia o la artritis, y trastornos hormonales como el hipotiroidismo, pueden cursar con cuadros de depresión.
La herencia y la genética también son importantes. Se ha observado un riesgo mayor de depresión cuando algún familiar cercano, como padres o hermanos, tiene antecedentes de depresión u otra enfermedad psiquiátrica.
Síntomas de la depresión endógena
Los síntomas son similares a los de la depresión de causas externas, hay sentimientos de tristeza y pensamientos de minusvalía constantes que afectan el desempeño de la persona. Además, en la depresión endógena, las quejas físicas son más frecuentes y molestas, y el compromiso en las funciones de la mente y el comportamiento es más evidente. Algunas manifestaciones son:
- Problemas de sueño, desde insomnio hasta sueño excesivo. Esto hace que los síntomas de tristeza sean acentuados en el período matutino.
- Cansancio y debilidad. La persona siente cansancio y falta de fuerzas la mayor parte del tiempo, puede tener dolores corporales y torpeza en los movimientos.
- Falta de reacción emocional y deseo sexual disminuido. En este caso hay una reacción emocional evidentemente disminuida ante las situaciones, puede percibirse como desinterés, igual que sucede con el deseo sexual que se encuentra inhibido.
- Menor desempeño cognitivo. Se presentan fallas en la memoria de corto plazo, en la atención, la concentración, la organización y las funciones ejecutivas.
- Problemas del apetito. La persona puede comer en exceso o simplemente no comer. También puede presentar preferencias por solo un tipo de comida o gustos alimentares aberrantes.
- Labilidad emocional y cambios bruscos en el humor son frecuentes, así como ideación suicida.
El diagnóstico puede sospecharse en una persona que varios de estos síntomas por dos semanas continuas.
Cómo se trata la depresión endógena
La depresión endógena es producto de un desequilibrio interno en los niveles de neurotransmisores (serotonina, dopamina y noradrenalina) que controlan el humor y las emociones, por ello el tratamiento usualmente requiere medicamentos que aumenten y regulen los niveles de estas sustancias. Estos son los llamados fármacos antidepresivos, que se clasifican en varios tipos según su mecanismo de acción.
La psicoterapia forma parte importante del tratamiento de la depresión endógena, ya que permite identificar y explorar las manifestaciones emocionales, esclarecer la presencia de factores desencadenantes, y promueve ajustes de comportamiento en las personas.
La combinación de ambos tipos de tratamiento mejora los resultados y la desaparición de los síntomas depresivos.